-Crítica teatral.-
"Edipo cumple años-la frívola tragedia de un hombre olvidable"
(Fotos de Carolina Niklison)
Ficha Técnica.
Dirección: Adrián Airala- Ariel Gaspoz.-
Actor en escena: Adrián Airala.
Vista: 11 de Julio de 2013.-Sala Cervantes. Centro Cultural ATE Casa
España.
En el ciclo “Los jueves me quedo en casa”.
-La ley de la fatalidad.-
“El hombre construye fortalezas a su alrededor, con la
expresa intención de alejarse de la naturaleza. Él dirá que es por protección,
pero todo lo que hace es cortar de cuajo sus raíces. La memoria es su ancla,
materia que le recuerda que de la tierra
viene y hacia ella volverá. Pavimentará entonces los continentes para que sus
pies nunca más la toquen, tal vez así se olvide de reclamarlo llegado el
momento. Nuevamente dirá que era necesario. Por último, en su afán de
supervivencia, clausurará el cielo y las nubes porque sus dioses ya no están
ahí. Se quedará solo. Cavernario. Oscilando en una vida artificial, escindido
de él mismo y los demás. Reclamará por todo lo que cree que le pertenece. Se
asfixiará. Renegará de todo lo que creó. Se dará cuenta que aquello en lo que
alguna vez puso tanto empeño en dejar atrás y ahora quiere recuperar ya lo ha
olvidado. La tierra no lo reclama. El cielo no lo espera. Ha sido desterrado al
olvido”
Edipo Tálamo, hombre futurista pero postmoderno, es uno de
ellos. Recluido en su sector cómodamente diseñado por “la agencia”
(organización corporativa suplente de las sociedades) dispone, por todos los
medios posibles, asegurarse la asistencia de los invitados a la celebración de
su cumpleaños. Conoce sus agendas. Sabe sus movimientos. Está seguro de que
ninguno tiene compromisos asumidos de antemano. Sin embargo, todos rechazan su
invitación. Primer y fatal error: obviar la voluntad de los demás. A medida que
más eslabones se agreguen a esta cadena de malas decisiones mayor será la
fatalidad.
La construcción de un ambiente tecnológico como medio en el
que se mueve este personaje es el rasgo más sobresaliente de la puesta en
escena, elemento que constituye estéticamente a la obra y que se denota, por
ejemplo, en los colores de los objetos que manipula el actor, que van del negro
al gris y el metalizado. Las luces, el sonido y escenografía también están
pensadas a partir de este criterio. Otros dos elementos de mayor envergadura
que inciden en los sentidos de la obra,
a la vez que forman parte de los relatos que esta tiene, son las proyecciones
en pantalla y la voz del actor por micrófono.
Diseñar una disposición espacial que soporte estos
requerimientos escénicos en una sala incidental (la puesta no fue pensada desde un primer momento para esta en
particular) es una empresa difícil. La adaptación puede favorecer o
desfavorecer o potenciar o disminuir hasta el más mínimo detalle en cualquiera
de los aspectos de la obra.
En la separación entre el público y la escena, también
rodeándola, queda situada una estructura
de metal que no cumple otra función que la de sostener el proyector y los
aparatos lumínicos. Sin embargo, a medida que la obra avanza este detalle
incidental adquiere una significación: el espacio escénico como caja artificial
dentro de un entorno natural que el personaje construyó para sí. El efecto que
produce en el espectador es el de un hombre que se recluye, que asume una nueva
identidad, imponiéndola sobre su cuerpo. Por supuesto que estos sentidos no se
desprenden exclusivamente de este detalle, sino que refuerza los que la obra de
por si despliega.
El cruce entre teatro y arte digital provoca un elemento
disruptivo que se traslada a diversos aspectos: lo textual, dramático y
sobretodo, lo actoral. Esta ruptura está en experimentar con uno de los más
grandes temas a los que la especie humana se vio enfrentada desde sus orígenes:
la naturaleza. Edipo suplanta lo biológico por lo tecnológico con la esperanza
de tener soluciones siempre al alcance de la mano, sin prever que se le volverá
en contra porque no es otro más que él quien toma las decisiones. “La agencia”,
entonces, es una organización ficticia que funciona como mecanismo de control
de los sujetos (por eso suplanta a la noción de sociedad). Aunque Edipo quiera
atribuirle toda la responsabilidad de lo que le pasa el culpable de sus malos
actos será siempre él, porque son las voluntades individuales el único lugar
donde el poder no puede intervenir.
Lo vincular-afectivo es el núcleo conflictual a través del
que avanza lo textual. La necesidad de relacionarse del personaje principal es
lo que lo lleva a la crisis de ese mundo en el que se ha instalado, donde sus
relaciones siguen siendo fallidas (algo hace sospechar que ese fue uno de los
principales motivos por los que delega su vida a “la agencia”). Haciendo honor
de su homónimo griego, cometerá exceso, caerá en él, y esto lo llevará a su
destrucción.
Es de destacar el buen dominio de la voz del actor en
escena, logrando llevar adelante dos
personajes simultáneos que se diferencian precisamente por este rasgo. La
interacción con los personajes que aparecen en la proyección irá trazando el
terreno dramático de la obra, generando así diferentes climas.
Más allá de la maravillosa ejecución de lo técnico-visual de
la puesta, de lo meticulosamente cuidado de lo estético, sin duda, el elemento
que da cohesión a todos los otros, que ancla la obra y sobre el que el
espectador más aprecia el trabajo realizado es el de el único actor en escena,
no solo por su oficio sino también por esa ancestralidad del teatro que se
enraíza en el encuentro en presencia entre el cuerpo que se ofrece en actuación
y el que se ofrece en mirar.
Por eso la remisión a la tragedia. Por eso Edipo: toda
acción tiene consecuencia. Para el héroe griego clásico fue el destierro, que
en sí mismo era una muerte. “Fuera de la polis, nada”. Para este hombre
futurista “fuera de la materia, nada”. A él también lo esperan similares
consecuencias; más crueles que las de su predecesor. No lo reclama la tierra. No
lo espera el cielo. No lo anhela ni
recuerda nadie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario